Magnifica Humanitas
CONCLUSIÓN (2)
Las mismas tecnologías que facilitan la comunicación y el acceso a los recursos pueden sustentar modelos que explotan a los más vulnerables, alimentan nuevas esclavitudes y transforman el conflicto en oportunidad de lucro.
Cada decisión técnica o económica se convierte en un punto de discernimiento espiritual, una ocasión para verificar si los avances de la IA abren espacios de justicia y participación o concentran la riqueza y el poder en manos de unos pocos.
Invito a mirar con lucidez las redes de producción digital, las condiciones de trabajo ocultas detrás de nuestros dispositivos, los mecanismos que se aprovechan de la manipulación y la guerra y, al mismo tiempo, a buscar vías concretas para hacer crecer la equidad, la participación y el cuidado de la creación. «La esperanza que anunciamos […] viene del cielo, pero para generar aquí abajo una historia nueva»: precisamente por esto quien cree se compromete para que, en lugar de las desigualdades, haya más justicia y para que «en vez de la industria de la guerra se afirme la artesanía de la paz». 221 241.
Mirando al mañana, deseo evocar la imagen de Nehemías, que al comienzo de este itinerario elegimos como compañero y guía.
Nehemías escucha el grito de una ciudad herida, lleva ese dolor a la oración, discierne ante Dios, pide ayuda, obtiene permiso para ponerse en marcha, organiza el trabajo, afronta resistencias internas y externas y, ladrillo tras ladrillo, reconstruye 25/5/26, 9:26 Carta Encíclica de Su Santidad León XIV Magnifica Humanitas (15 de mayo de 2026) https://www.vatican.va/content/leo-xiv/es/encyclicals/documents/20260515-magnifica-humanitas.html 45/54 con el pueblo las murallas de Jerusalén.
En él reconozco una parábola luminosa de nuestra vocación a ser, en el tiempo de la transformación digital, no espectadores resignados a las fracturas sociales y culturales, ni simples comentaristas de las ruinas, sino mujeres y hombres que entran en las obras de la historia ―laboratorios de investigación, empresas tecnológicas, escuelas, medios de comunicación, instituciones, comunidades locales― para levantar lo que se ha derrumbado y proteger lo que está expuesto.
Como Nehemías, también nosotros estamos llamados a unir escucha y valentía, oración y responsabilidad, para que la ciudad de los hombres se vuelva más habitable, incluso cuando las lógicas tecnocráticas y los intereses partidistas parecen prevalecer. 242.
La imagen de la reconstrucción de Jerusalén evoca la promesa del Nuevo Testamento, de la ciudad santa que nos es dada ante todo como un don.
En el Apocalipsis, la nueva Jerusalén desciende hacia nosotros como don para todo el Pueblo de Dios, «embellecida como una novia preparada para recibir a su esposo» (Ap 21,2.
Los muros de Jerusalén ya no son fortificaciones para la defensa, sino adornos preciosos de la Esposa del Cordero.
Sus puertas, que Nehemías protegía con tanta atención, se mantienen permanentemente abiertas a todas las naciones.
La presencia de Dios ofrece a todos luz y vida.
La ciudad es un nuevo Edén, con su agua viva donada a los sedientos y con su árbol de la vida, cuyas hojas sirven «para curar a los pueblos» (Ap 22,2.
En espera de su plenitud, esta visión está ante nosotros como una exhortación, un llamado a superar nuestras divisiones y a trabajar juntos: este es el camino de Jesucristo, ayer, hoy y siempre.
El canto de la esperanza: el “Magníficatˮ 243.
El cuarto punto de este programa de vida cristiana —después de la fe que contempla el designio de amor del Padre, la caridad que nos une en un único cuerpo eclesial y la esperanza que sostiene nuestra acción en el mundo— es la oración.
El cántico de María acompaña nuestro compromiso.
Ante Isabel, que le anuncia que se ha convertido en la madre del Señor, María prorrumpe en un himno de alabanza y de alegría: su alma proclama la grandeza del Señor y su espíritu exulta en Dios su Salvador, porque Él eligió a una joven pobre y pequeña para su plan de salvación.
De repente, María ve toda la historia con los ojos de este descubrimiento.
Nada ha cambiado a su alrededor: la situación sociopolítica de su época sigue siendo la misma, con los romanos que dominan su tierra y su pueblo dividido y humillado.
Sin embargo, todo ha cambiado dentro de ella, y eso le permite ver lo invisible.
Dios ya ha hecho proezas con el poder de su brazo, ya ha dispersado a los soberbios, ha derrotado a los poderosos, ha elevado a los humildes, ha colmado de bienes a los hambrientos y ha despedido a los ricos con las manos vacías.
Él ya ha auxiliado a Israel, su siervo.
Dios «se pone de parte de los últimos.
Su proyecto a menudo está oculto bajo el terreno opaco de las vicisitudes humanas, en las que triunfan “los soberbios, los poderosos y los ricosˮ.
Con todo, está previsto que su fuerza secreta se revele al final». 222 244.
La Virgen María no sólo nos enseña a ver la obra invisible de Dios, sino que dirige también nuestra mirada «a los puntos de fractura de la humanidad, allí donde se produce la distorsión del mundo, en el contraste entre humildes y poderosos, entre pobres y ricos, entre sacios y hambrientos», enseñándonos «a adquirir un punto de vista diferente para mirar el mundo desde abajo, con los ojos de quien sufre, no con la óptica de los potentes; para ver la historia con la mirada de los pequeños y no con la perspectiva de los poderosos; para interpretar los acontecimientos de la historia desde el punto de vista de la viuda, del huérfano, del extranjero, del niño herido, del exiliado, del fugitivo». 223 De esta manera, la Virgen se convierte en «poetisa y profetisa de la redención», porque de sus labios brota «el himno más fuerte e innovador que jamás se haya pronunciado, el Magníficat; es ella quien revela el diseño transformador de la economía cristiana, el resultado histórico y social, que aún hoy deriva del cristianismo su origen y su fuerza». 224 245.
Con la misma fe de María, convirtámonos en tejedores de esperanza en nuestro mundo, compartiendo lo que somos y lo que tenemos, para que la presencia de Jesús crezca entre nosotros y su Reino tome forma.
En la fidelidad humilde de cada día, también el tiempo de la IA puede ser un paso en el que el Espíritu haga madurar la civilización del amor en nuestras vidas; el Señor sigue haciendo nuevas todas las cosas y mantiene abierta para cada época la posibilidad de convertirse en historia de salvación a la luz de la Encarnación.
Encomiendo este deseo a la Madre de Cristo, a la mujer del Magníficat, para que acompañe nuestros pasos en el presente que cambia y custodie en cada uno de nosotros la confianza en el Evangelio, de modo que podamos testimoniar la belleza de una magnífica humanidad habitada por Dios.
Dado en Roma, junto a San Pedro, el 15 de mayo del año 2026, segundo de mi Pontificado.
LEÓN PP.
XIV 25/5/26, 9:26 Carta Encíclica de Su Santidad León XIV Magnifica Humanitas (15 de mayo de 2026) https://www.vatican.va/content/leo-xiv/es/encyclicals/documents/20260515-magnifica-humanitas.html 46/54 1 Conc.
Ecum.
Vat.
II, Const. past.
Gaudium et spes, 22 AAS 58 1966, 1042. 2 Cf. ibíd., 11 AAS 58 1966, 10331034. 3 Id., Const. dogm.
Lumen gentium, 1 AAS 57 1965, 5. 4 Cf.
León XIII,Carta enc.
Rerum novarum 15 mayo 1891, 22 ASS 23 18901891, 653. 5 Benedicto XVI, Carta enc.
Caritas in veritate 29 junio 2009, 69 AAS 101 2009, 702. 6 Francisco, Carta enc.
Laudato siʼ 24 mayo 2015, 104 AAS 107 2015, 888. 7 Ibíd. 8 S.
Agustín, Confesiones, I, 1, 1 CCSL 27, Turnhout 1981, 1. 9 Francisco, Exhort. ap.
Evangelii gaudium 24 noviembre 2013, 183 AAS 105 2013, 1097. 10 Conc.
Ecum.
Vat.
II, Const. past.
Gaudium et spes, 36 AAS 58 1966, 1054; cf. id., Decr.
Apostolicam actuositatem, 7 AAS 58 1966, 843844. 11 Conc.
Ecum.
Vat.
II, Const. past.
Gaudium et spes, 44 AAS 58 1966, 1065. 12 Francisco, Exhort. ap.
Evangelii gaudium 24 noviembre 2013, 257 AAS 105 2013, 1123. 13 S.
Juan Pablo II, Carta ap. en forma de “Motu proprioˮ Socialium scientiarum 1 enero 1994 AAS 86 1994, 209. 14 Francisco, Carta enc.
Laudato siʼ 24 mayo 2015, 61 AAS 107 2015, 871. 15 Cf.
S.
Juan Pablo II, Carta enc.
Sollicitudo rei socialis 30 diciembre 1987, 41 AAS 80 1988, 570572. 16 Id., Carta ap.
Tertio millennio adveniente 10 noviembre 1994, 35 AAS 87 1995, 27. 17 Discurso a la Fundación Centesimus Annus Pro Pontifice 17 mayo 2025 AAS 117 2025, 696. 18 Francisco, Exhort. ap.
Evangelii gaudium 24 noviembre 2013, 222 AAS 105 2013, 1111. 19 Cf. ibíd., 236 AAS 105 2013, 1115; id., Carta enc.
Fratelli tutti 3 octubre 2020, 215 AAS 112 2020, 10451046. 20 Conc.
Ecum.
Vat.
II, Const. dogm.
Lumen gentium, 13 AAS 57 1965, 17. 21 S.
Pablo VI, Carta ap.
Octogesima adveniens 14 mayo 1971, 4 AAS 63 1971, 403. 22 Cf.
Francisco, Exhort. ap.
Evangelii gaudium 24 noviembre 2013, 243 AAS 105 2013, 1118. 23 Cf.
Pío XII, Exhort. ap.
Menti Nostrae 23 septiembre 1950 AAS 42 1950, 657702. 24 S.
Juan Pablo II, Carta enc.
Centesimus annus 1 mayo 1991, 5 AAS 83 1991, 799. 25 Pío XI, Carta enc.
Quadragesimo anno 15 mayo 1931, 39 AAS 23 1931, 189; cf.
Pío XII, Radiomensaje en el 50° aniversario de la “Rerum novarumˮ: AAS 33 1941, 198. 26 Cf. id., Discurso al Sacro Colegio de Cardenales y a la Prelatura Romana 24 diciembre 1940 AAS 33 1941, 13. 27 Cf.
S.
Juan XXIII, Carta enc.
Mater et magistra 15 mayo 1961, 23 AAS 53 1961, 402. 28 Cf. id ., Carta enc.
Pacem in terris 11 abril 1963, 163 AAS 55 1963, 301. 29 Cf.
Conc.
Ecum.
Vat.
II, Const. past.
Gaudium et spes, 26 AAS 58 1966, 10461047. 30 Cf. id., Decl.
Dignitatis humanae, 2 AAS 58 1966, 930931. 31 S.
Pablo VI, Carta enc.
Populorum progressio 26 marzo 1967, 14 AAS 59 1967, 264. 32 Ibíd., 87 AAS 59 1967, 299. 33 Cf. id., Carta ap.
Octogesima adveniens 14 mayo 1971, 47 AAS 63 1971, 404406. 34 S.
Juan Pablo II, Carta enc.
Sollicitudo rei socialis 30 diciembre 1987, 36 AAS 80 1988, 561. 35 Cf. id., Carta enc.
Laborem exercens 14 septiembre 1981, 19 AAS 73 1981, 625629. 36 Cf. ibíd., 10 AAS 73 1981, 600602. 25/5/26, 9:26 Carta Encíclica de Su Santidad León XIV Magnifica Humanitas (15 de mayo de 2026) https://www.vatican.va/content/leo-xiv/es/encyclicals/documents/20260515-magnifica-humanitas.html 47/54 37 Cf. id., Carta enc.
Sollicitudo rei socialis 30 diciembre 1987, 14 AAS 80 1988, 526528. 38 Cf. ibíd., 16 AAS 80 1988, 531. 39 Cf. ibíd., 3133 AAS 80 1988, 555559. 40 Cf. id., Carta enc.
Centesimus annus 1 mayo 1991, 46 AAS 83 1991, 850851. 41 Cf. ibíd., 42 AAS 83 1991, 845846. 42 Benedicto XVI, Carta enc.
Caritas in veritate 29 junio 2009, 21 AAS 101 2009, 656. 43 Cf. ibíd., 22 AAS 101 2009, 657. 44 Cf. ibíd., 24 AAS 101 2009, 658659. 45 Cf. ibíd., 36 AAS 101 2009, 671672. 46 Ibíd., 2 AAS 101 2009, 642. 47 Cf.
Francisco, Exhort. ap.
Evangelii gaudium 24 noviembre 2013, 198 AAS 105 2013, 1103. 48 Id., Carta enc.
Laudato siʼ 24 mayo 2015, 49 AAS 107 2015, 866. 49 Id., Carta enc.
Fratelli tutti 3 octubre 2020, 127 AAS 112 2020, 1013. 50 Id., Carta enc.
Dilexit nos 24 octubre 2024, 167 AAS 116 2024, 1421. 51 Cf.
Pontificio Consejo Justicia y Paz, Compendio de la doctrina social de la Iglesia, 32. 52 Conc.
Ecum.
Vat.
II, Const. past.
Gaudium et spes, 24 AAS 58 1966, 1045. 53 Ibíd., 22 AAS 58 1966, 1042. 54 Cf.
Pontificio Consejo Justicia y Paz, Compendio de la doctrina social de la Iglesia, 38. 55 S.
Juan Pablo II, Carta enc.
Redemptor hominis 4 marzo 1979, 14 AAS 71 1979, 284. 56 Cf.
Benedicto XVI, Carta enc.
Caritas in veritate 29 junio 2009, 11 AAS 101 2009, 647648. 57 S.
Juan Pablo II, Carta enc.
Veritatis splendor 6 agosto 1993, 31 AAS 85 1993, 1159. 58 Cf.
Conc.
Ecum.
Vat.
II, Const. past.
Gaudium et spes, 26 AAS 58 1966, 10461047. 59 Cf.
S.